Vi, con estupor, a una reportera que le preguntaba a la ciudadanía sobre la resolución de la Corte Constitucional respecto a la posibilidad de que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social pueda designar a funcionarios como fiscal general, contralor y superintendentes. La sorpresa fue que la gran mayoría de entrevistados no tenían ni idea de lo que hace el CPCCS.
Debemos preocuparnos más por conocer las instituciones de nuestro país, pues solo así seremos conscientes al elegir y saber lo que estamos haciendo. La idea de eliminar la injerencia política en la designación de autoridades de control es una propuesta que aclara la influencia política en esta institución.
Para buena parte de la población, el CPCCS aparece únicamente durante los procesos electorales, cuando se elige a sus consejeros. Sin embargo, su función —o al menos así lo dice la Constitución— es mucho más relevante: estamos eligiendo dignidades encargadas de combatir la corrupción y promover la participación ciudadana.
Conocer las instituciones de un país no es un lujo reservado para abogados o políticos; la desinformación termina debilitando la participación y facilitando que decisiones cruciales se tomen sin la responsabilidad que ameritan.
El futuro institucional del Ecuador no depende únicamente de reformas legales o consultas populares. Depende, sobre todo, de una ciudadanía informada, que entienda el poder que tienen y el rol que deben cumplir las instituciones que conforman el Estado.
Artículo de la columna Francamente, por José Molina Gallegos.
