El país donde todo es urgente y no se mira lo importante

El Ecuador es un país que reacciona, pero no reflexiona. Actuamos sobre la urgencia, pero descuidamos sistemáticamente lo importante. Esta es una de las trampas más peligrosas en las que puede caer una sociedad: confundir lo que quema con lo que importa.

Vivimos en un estado permanente de crisis reactiva. Cada semana, un nuevo escándalo ocupa todos los espacios. Las redes sociales arden, los medios cubren el tema a tiempo completo, y luego viene el olvido rápido y el próximo incendio.

Lo urgente devora lo importante. La calidad de la educación, la independencia judicial, la reforma penitenciaria y la salud pública quedan siempre postergados.

Los problemas estructurales no tienen manifestantes en las calles ni trending topics. Pero son esos problemas silenciosos los que, con el tiempo, se convierten en las grandes crisis. La desigualdad que no se atiende se vuelve conflicto social. La impunidad que se normaliza se convierte en crimen organizado.

Necesitamos, como sociedad, desarrollar la capacidad de distinguir entre lo urgente y lo importante, y encontrar la disciplina colectiva para atender ambos, sin sacrificar el futuro por el presente.

Artículo de la columna Francamente, por José Molina Gallegos.

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